Al
pasar por la esquina, vi a la Madre de Marta, me sorprendió mucho,
mejor dicho, bastante.
La
vi por primera vez, claro, la vi en fotos, en la realidad hoy.
Tenía
un Gran pelo, se puede decir que tenía un pelazo castaño, con unas
onditas, la cara la tenía normal, ni muy alargada ni muy redonda,
tenía ademas los mofletes blanquitos como sus dientes, su nariz era
perfeccta, era la que quería tener todo el mundo, bueno mejor dicho,
yo, era como las de los dibujos manga hacía como una S, a partir de
la mitad para abajo, y la punta de la S era ya las fosas nasales.
Me
gustaba mucho la ropa que llebava, una camisa a cuadros rosas y
azules, además de su chaqueta negra con mucho pelo dentro. Los
pantalones? Ah jajja si, tambien me gustaban eran azules oscuros.
Claro, llebava y unas grandes y altas botas verdes oscuras.
La
saludé, y con lo rápida que iba ni se enteró, asi que no me quedó
otra que llamarla a gritos.
-LAURA!!!!-dije
con la cara roja, y poco a poco me iba poniendo afónica-
-Si
? Quién me llama?
-Atrás!
Laura
no estaba muy decidida, pero su cuerpo si.
-Donde
está mi hija ?
-En
la casa de su “Madre”, que no se donde está.
-Yo
soy la madre de Marta, además si me dices donde está te doy 100
dólares.
-Mira
justamente ahora me acordé,jiji, está en la calle que gira el
puesto de café.
-Gracias,
lo prometido es deuda.
Louse
estaba pensando que hacer con tanto dinero, comprarse una BlackBerry,
ropa, golosinas.. y lo que mas deseaba darselos a sus papás.
Cogió
la bolsa que colgaba de la mano de Laura, luego esta se fue
corriendo, louse, iba abriendo la bolsa poco a poco, a medida que iba
llendo para el trabajo de la madre.
-Quéee!!!!
Esta
me ha timado, 1 dolar!
Bueno
tampoco creia que me iba a dar tanto dinero, pero bueno me compraré
una chuche.
Caminando,
por la acera llena de nieve, yo llebava mi paraguas favorito uno
rosa, ya que llamaba la atención, por que el resto de la calle
estaba oscura, gris, a punto de tronar. Iba rápido, con paso ligero,
pero bastante rápido, solo lo qie podían dar a llegar de si mis
piernas.
Bajé
las escaleras de la oficina de mi madre.
-Mami,
sabes que ? -dije- Vi a la madre de Marta.
Lucia,
osea m madre, no contestó, se quedó con los ojos verdes como una
pradera en primavera, clavados en la parez. Yo le hablaba, pero no me
escuchaba.
-Mamáa!
Estás ahí? Holaa?
-Si,
perdón, hija, que decías, es que, lo siento, que. Me tengo que ir.

Me encanta cieloo, es genial ;D Besos ^^
ResponderEliminargraciaas
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